¿Miedo a comenzar algo nuevo? Descubre cuál es el verdadero enemigo.

Podrías creer que llevo más de 20 minutos solo en una línea (que acabo de borrar por cierto 😅). Tienes razón,  es mucho tiempo solo en eso, entonces ¿a qué se debe esta “graaan pausa de inicio”? Para contextualizarte un poco, mi esposo y yo solíamos escribir hace un tiempo atrás, en este mismo blog, pero el contenido era muy diferente al que hoy nos mueve a retomarlo. Pasaron años desde nuestra última publicación, y ahora que estoy escribiendo nuevamente (este primer post de retorno) me ha costado mucho hacerlo sin mencionar cuanto me tomó tomar la decisión de comenzar.

Podrías pensar que solo se trataba de falta de inspiración, pero para ser honesta, después de tanto tiempo, me di cuenta que el problema real no era simplemente qué escribir, fue algo que seguramente has vivido  tú también, y que hace años atrás ni siquiera le prestaba atención.  Fue mi sistema de creencias. Si es primera vez que escuchas ese termino no hay problema, ese sistema de creencias del que te hablo, puede ser simple de entender con un ejemplo:

–Imagina que tú tienes tu propia vista, y al momento de crecer tus padres, la sociedad o el viejito pascuero, te regalan un par de lentes ópticos con cristales azules y te dicen; “estos lentes no debes quitártelos porque los necesitas para ver”. Y así pasan los años, y tu sigues usando esos lentes. Puedes acostumbrarte tanto a su uso, que los colores para ti siempre tienen un matiz azul y llegues a estar totalmente seguro de eso, porque es lo único que conoces. —

Bien, siguiendo con el ejemplo,  esas “creencias” que te mencionaba antes serían como “los lentes” que te regalaron tus padres o la sociedad, y cuando asumes que esa es la verdad, comienzas a usar esos lentes más constantemente. Ahora,  imagínate que vas a salir de viaje, es día martes, y tu madre te dijo muchas veces “martes, no te cases ni te embarques” (esos eran sus lentes azules, su creencia), y tú dices, bien voy a viajar  igual, pero justo sale todo mal en el viaje. ¿Podrías pensar que tu madre tenía razón? SI!, y quizás no quieras volver a viajar otra vez en ese día sólo para prevenir que pueda pasarte algo malo. Bien, es así como sin darte cuenta tu también comenzaste a usar “los lentes azules”   que usaba tu mamá, y comenzaste a ver los días martes con ese color, en otras palabras, adquiriste la creencia de tu madre.

Ahora imagínate que te casas con una persona que recibió lentes amarillos y esa persona te dice “viajemos el martes, por que los pasajes en avión están muy baratos! ¿Podrías sentir miedo de hacerlo? por supuesto! tú tienes lentes azules.  E incluso, puedes enojarte por no entender cómo esa persona quiere hacer tal cosa.  La verdad es que es así de simple cómo comienzan a operar los distintos tipos de creencias en las cosas que hacemos día a día.  Y también es así de simple como esas creencias pueden intervenir en tu relación con otras personas.

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El mundo que vivimos esta lleno de esas “creencias” o “lentes” y cada uno de nosotros las tiene y las cree fielmente. De forma que al ir creciendo, comienzan a sumarse muchas más creencias que hacen filtro a cada una de nuestras vivencias.

Por eso es que vale la pena hacerlas visibles, ya que sin darnos cuenta, estas creencias  se transforman en un  verdadero enemigo, cuando se trata de salir de tu zona de confort y crecer. Sobre todo porque muchas veces vamos por la vida sufriendo las consecuencias de ellas, sin saber que es esa la causa.
Otros ejemplos de creencias que nos impiden avanzar pueden ser las siguientes:
-Nunca podré lograr mis sueños
-No soy tan inteligente para aprender tal cosa.
-Jamás podría lograr lo que esa persona logró.
-No sirvo para eso.
-Etc.

Así que ahora que entendemos bien que son esas “creencias”,  voy a partir contándoles qué era lo que pasó por mi mente (mis lentes con cristales azules) antes de comenzar a escribir.

Pensé:

“¿Estás realmente muy segura de querer comenzar esto?”
“Si empiezas a escribir no podrás dejar de hacerlo más.
“¿Y si a nadie le gusta lo que quieres escribir?”
“Hubiera sido lindo que nunca lo hubieras dejado, no tendrías que comenzar otra vez”
“Si sientes miedo es porque  no tienes que hacerlo”.
“Si lo haces debes asegurarte de hacerlo bien”.

Creo que podría estar toda la tarde enumerando pensamientos (creencias), y seguirían apareciendo más y más y más,  de distinto tipo y color. Pero ¿qué pasaría si te digo, que lo único que hacen estas creencias es engañarte, instaurando un sistema de pensamiento que lo único que hace es enfrentarte a ideas negativas sobre ti mismo? . Esto ocurre porque muchas de ellas parecen lógicas y  creemos que nos “ayudan” pero en realidad hacen que experiencias que son normales, sean más difíciles de sobrellevar.  Si soy más especifica, son pensamientos que muchas veces fomentan que sientas emociones que no son necesarias  sentir en ese momento y te engañan ( como tener miedo a viajar un día martes).

Si volvemos al ejemplo de los lentes, y lo relaciono con una de las creencias que yo tuve  que dice  “si sientes miedo es porque no tienes que hacerlo”.  Podríamos decir que el consejo que me entrega esta creencia sería algo como  “todo lo que da miedo es algo malo y debes huir de eso y no hacerlo”. Suena lógico ¿cierto?, las personas nos alejamos de aquellas cosas que dan miedo, como un animal salvaje, o un callejón oscuro en la noche. Pero ¿qué pasa si en lugar de solo creer esto cuando hay un animal salvaje, esas creencias comienzan a teñir otras experiencias?, como; ser madre, cambiarme de trabajo, mudarme de ciudad, terminar una relación tóxica,  o decir algo que pienso en frente de otras personas ¿éstas serían cosas que no debo hacer nunca?.  Por supuesto que no. Y es por eso que una creencia distorsionada carece de toda lógica real y limita nuestro crecimiento, porque muchas veces son absolutistas, poco flexibles y generalizan experiencias que pueden ser muy normales.

Si prestamos atención a lo que realmente hacen, te darías cuenta que si hubiera creído a cada una de las cosas que “mi mente me decía” ahora debería estar sintiéndome súper ansiosa, porque no tengo derecho a dejar de escribir, triste porque a nadie le va a interesar lo que quiero decir, muy preocupada por descifrar si esto es lo correcto o no y encima culpable por no haber seguido en esto antes.  Si te fijas, son todas emociones negativas que son “gratis” y que además podrían  hacerme creer cosas  no son reales, por ejemplo  que “no puedo o no debo”.   Y esa es la mayor distorsión de todas. Limitarme a mí mism@.

Lamentablemente esa muchas veces, puede ser la razón por la que tú y yo no vivimos la libertad que realmente queremos sentir. Tenemos puestos unos lentes que no nos permiten ver con claridad todo lo que vivimos y  juzgamos constantemente nuestra realidad en base a un filtro que no es real.

En el primer párrafo, mencione que estaba comenzando a entender a qué se debía esta “graaan pausa de inicio” cuando comencé a explicarte como me costó iniciar este post.  Y luego te conté que por años no sabía que estas creencias se transforman en un verdadero enemigo, porque vives sus consecuencias sin saberlo. Quisiera que supieras que desde hace un tiempo, mi esposo y yo, hemos decidido hacernos cargo de estas creencias (quitarnos los “lentes azules” o cualquier filtro que entorpezca nuestra visión) para poder ver las cosas como realmente son y no como creemos que son.  Y gracias a eso hemos visto cómo esos lentes operan en toda clase de situaciones de tu vida cotidiana, por ejemplo, cuando miras tu cuerpo y no te sientes a gusto con él, o simplemente si una persona importante para ti no hizo aquello que esperabas que hiciera,  o te estresas por una deuda pendiente, haciendo que tus días sean más difíciles, y no puedas disfrutar tu vida como realmente podrías.  Hoy esperamos que puedas sentir esas mismas ganas de hacerte cargo y quitarte tus propios lentes, sabiendo que es posible sentirte como quieres, aunque no cambie nada externamente.  Ya que al decidirte a mirar lo que hay en tus pensamientos también estás decidiendo ser más libre y vivir tu vida viendo los colores que realmente tiene.

Por último si llegaste hasta aquí,  quisiera que supieras que apreciamos un montón que nos dedicaras estos minutos de tu tiempo y esperamos de corazón tenerte de vuelta otra vez. Sabemos que así como nosotros, tu también puedes comenzar este viaje  para ver más claramente.

Te enviamos un abrazo grande.

Kei & Fran

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